El acoso laboral en México.

  1. By Pablo Maldonado

La violencia laboral en México afecta a miles de personas y su propagación puede estar relacionada directamente con la gestión de la cultura laboral y la desinformación entorno al valor del respeto en las instituciones públicas y privadas que debe prevalecer entre los miembros de un espacio laboral.

Expertos en este fenómeno advierten que cerca de un 40% de los profesionistas mexicanos ha experimentado acoso laboral y 5 de cada 10 personas consideran que el lugar en el que trabajan no cuenta con los canales de comunicación necesarios para denunciar y detener estos comportamientos.

El acoso laboral, es considerado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) cómo un problema mundial que puede manifestarse en diferentes formas y provenir desde los jefes hasta de los colaboradores o subordinados.

La forma de acoso laboral más común son las burlas o bromas pesadas entre los colaboradores de una empresa, la exclusión de un empleado en la participación de sus responsabilidades o actividades de la empresa, humillaciones, agresiones físicas y la carga excesiva de trabajo.

El acoso sexual dentro de áreas laborales también es considerado una forma de acoso laboral y afecta tanto a hombres como a mujeres.

Hoy en día las empresas tienen más políticas entorno a esta situación, sin embargo, la aplicación y las metodología de erradicación desarrolladas por las empresas no podido resolver ni reducir la problemática. Actualmente existen herramientas externas de denuncia anónima que resultan realmente relevantes para tratar la problemática desde un agente externo que realiza una gestión para la erradicación.

¿Cómo denuncio?

Antes de denunciar el acoso es importante identificarlo y la clave para hacerlo es que dichas agresiones sean sistemáticas.

Para empezar, es necesario hacer un análisis claro si realmente se está siendo acosado, porque al levantar la mano y hacer una denuncia siempre va a haber alguien afectado y desafortunadamente estas cosas se prestan para dañar a otra persona.

Una vez identificado el caso se debe de acudir con los líderes de Recursos Humanos y o herramientas tecnologías con las que por ley tu empresa debe contar.

Hay que seguir y respetar el protocolo interno de la empresa porque la idea es que se solucione de manera interna o en su defecto conservar el empleo. En caso de que el acoso persista y no se esté siendo escuchado por la empresa, es necesario buscar asesoría legal sobre todo en los casos de agresión física, acoso sexual o daño a la reputación.

Dependencias como la Junta de Conciliación y Arbitraje son las principales instancias a las que pueden recurrir los trabajadores para denunciar estas agresiones.

En conjunto de diferentes encuestas realizadas a través de, Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE), Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH), muestran que la violencia laboral en México afecta a miles de personas cotidianamente; que las manifestaciones de esta violencia son variadas; que proviene de una variedad de actores (no solo de las y los trabajadores), y que los centros de trabajo y los sindicatos tienen un papel importante que cumplir en la atención y resolución de este problema.

LA ENOE

La violencia laboral es una razón por la cual miles de personas abandonan sus trabajos. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), durante el primer trimestre de 2019, alrededor de 23,542 personas abandonaron su lugar de trabajo debido a situaciones de acoso, con una tasa de 43.5 personas por cada 100,000 ocupadas.

LA ENVIPE

Otro indicador que es relevante es la percepción de seguridad que mide la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE).

Los lugares que las personas consideran más inseguros a nivel nacional son, en su mayoría los espacios públicos: el transporte público, la calle y los lugares de recreación. En contraste, la propia vivienda es el lugar donde las personas se sintieron más seguras. En lo que respecta al trabajo, un poco más de un tercio de las personas responden que lo perciben como inseguro. En todos los lugares hay una mayor percepción de inseguridad por parte de las mujeres.

La ENVIPE

Muestra que en el trabajo las personas también son victimizadas. Al observar los delitos que suceden dentro del lugar de trabajo, podemos notar que la extorsión está en primer lugar tanto para hombres representa el 42.6% de los delitos que les afectaron en el trabajo, como para mujeres representa el 38% de los delitos que ahí ocurrieron. Otros en los que la diferencia por sexo es similar, son las amenazas verbales, con un promedio de 15% para ambos, fraude bancario con 9%, así como robo de accesorios y vandalismo, con 2.9% y 1.3%, respectivamente.

LA ENDIREH

Por último, está la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH). Esta encuesta solo se le aplicó a mujeres mayores de 15 años, por lo que no permite entender las experiencias de los hombres, proporciona de cualquier manera información importante sobre las violencias que ocurren en el ámbito laboral.

De entrada, los datos revelan que aproximadamente el 17% de las mujeres han sufrido algún tipo de violencia durante su vida laboral, además de que, durante el último año, 22% de las mujeres reportaron haber vivido algún incidente de discriminación.

Tratándose de los eventos de violencia, lo que las mujeres reportan que sucede con mayor frecuencia son los piropos ofensivos, con 7.4%. En segundo lugar, con 4.4%, se posicionan eventos de agresión emocional, tales como que la hayan humillado por el hecho de ser mujer, o que la hayan ignorado por esta misma razón, que le hayan dicho que las mujeres no pertenecen en el lugar de trabajo, o incluso que sus logros o ascensos se debieron a que sostuvo relaciones sexuales con algún superior.

Estos datos dan un panorama más amplio acerca de las diferentes situaciones de violencia que experimentan las mujeres en sus empleos. Vemos que, dependiendo del tipo de agresión, las personas responsables suelen tener diferentes tipos de relación con las víctimas.

Fuentes de referencia: