¿Cómo afrontar las consecuencias del bullying?

  1. By Pablo Maldonado

Desafortunadamente muchos niños y niñas han sido víctimas del acoso escolar durante años. Muchos de ellos aseguran que ha sido un camino difícil superar las secuelas de este fenómeno social que aqueja a millones de estudiantes alrededor del mundo. El Bullying es una afección cada vez es más frecuente, sin embargo, con la ayuda y atención adecuada es posible superar
las secuelas del acoso.

La clave para luchar contra el bullying no es atender sólo a la víctima, sino también, y, sobre todo, al agresor.

¿Cómo me afecta el Bullying?

Es una experiencia que puede llegar a resultar muy traumática para niños y adolescentes, consiste en recibir insultos, amenazas, acoso o maltrato, ya sea psicológico o físico, por parte de una o más personas. El bullying es una situación real que cada vez irrumpe más en las aulas de las instituciones escolares.

Este acoso se produce de manera frecuente y recurrente hacia la víctima llegando a durar periodos de tiempo prolongados y teniendo graves consecuencias psicológicas. Estas secuelas se pueden manifestar en: trastorno de estrés postraumático (TEPT), ansiedad, depresión, inseguridad, miedo, pesadillas, síntomas psicosomáticos.

El primer paso para poder superar las secuelas del bullying es identificar si la intimidación nos esta afectando o esta afectando a una persona cercana a nosotros de manera física o mental. Aquí te compartimos 8 consejos para superar las secuelas del acoso escolar:

  1. Solicitar ayuda psicológica.

A veces es difícil tratar de resolver la situación por nuestra cuenta ya que no siempre disponemos de las herramientas necesarias para hacerlo. La ayuda que solicitemos deberá adaptarse a nuestro caso particular, pudiendo ser ayuda psicológica, psiquiátrica o médica.

  1. Aceptar la experiencia.

Un  paso importante es aceptar la situación vivida, lo cual no significa resignarse u olvidarse de los hechos, al contrario; implica aceptar lo qué nos ha ocurrido, qué nos ha hecho sentir y que, afortunadamente, la situación ya ha acabado y no tiene por qué volver a repetirse. Este no es un proceso fácil ni corto, sino que es un camino que puede requerir un largo período de tiempo.

  1. Tener claro que no es nuestra culpa.

La culpa de haber sido víctimas de bullying nunca es nuestra, aunque nuestra cabeza nos quiera hacer creer lo contrario. Por lo cual debemos concienciarnos de que la culpa es siempre del/a agresor/a, y de que tener estos pensamientos negativos nos puede causar mucho daño. Así que lo debemos tener en cuenta y no sentirnos culpable.

  1. Alejar los pensamientos negativos.

Debemos de alejarnos de dichos pensamientos, ya sea solos/as o con ayuda psicológica. Ya que estos pensamientos se pueden traducir en “te lo merecías”, “no vales nada”, “nadie te va a querer”.Cuando aparezcan en nuestra mente, podemos aplicar técnicas como la parada del pensamiento; es decir, decir “STOP!” en voz alta, ¡o “BASTA!”, cuando dicho pensamiento se presente, respirar profundamente y realizar alguna actividad agradable o placentera (o imaginarse una escena agradable).

  1. Olvidarnos del rencor.

Dejar de pensar en lo que sucedió, sentir rencor o incluso sentimientos de “venganza” de cierta manera nos ata a esa persona y perpetúa nuestro sufrimiento, porque no nos deja avanzar y aceptar la situación.

Ir reduciendo este rencor hasta hacerlo desaparecer nos liberará y nos permitirá seguir avanzando, aceptando lo que nos ocurrió. Muchas veces será necesario acudir a un profesional que nos ayude a aceptar lo que nos ocurrió y seguir avanzando.

  1. Expresar lo que sentimos.

Es fundamental expresar nuestras emociones, tanto si son positivas como negativas, nos ayudará a entender lo que hemos vivido y cómo nos ha afectado. Y así analizar nuestros sentimientos y emociones, y avanzar, a fin de sentirnos cada vez un poco mejor.

  1. Darle valor a la autoconfianza.

Ten en cuenta que somos seres humanos y que seguimos siendo personas válidas, verdaderas y merecedoras de todo lo positivo que nos brinde la vida. Debemos confiar en nuestra valía y en nuestro poder para transformar nuestra realidad, así como para conseguir todo aquello que nos propongamos a través del esfuerzo y la autoconfianza.

  1. Transformar el dolor.

El dolor es una experiencia afectiva y una emoción que nos causa mucho sufrimiento; sin embargo, tiene su parte “positiva”, y es que, además de ser una emoción adaptativa (necesaria para evolucionar), es una emoción con el poder de hacernos cambiar las cosas y de hacernos luchar. En realidad, se trata de una emoción natural.

Es por ello por lo que podemos transformar este dolor en otros “formatos”, como por ejemplo arte y creatividad (dibujos, poemas, relatos…). Se trata de proyectarlo en otras cosas que si nos hagan sentir bien y que nos permitan sacar a flote todo nuestro potencial.

Fuente de referencia: https://psicologiaymente.com/clinica/como-superar-secuelas-bullying